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Bienvenidos a la 5ª revolución industrial

¿Qué pasaría si entramos en la quinta revolución industrial? ¿Estaríamos preparados para afrontarla si nuestras empresas no hubieran pisado la cuarta?

La industria 4.0 o cuarta revolución industrial es lo que está cambiando el mundo que hasta ahora conocíamos. Es distinta a cualquier cosa que el ser humano haya vivido antes, tanto por su alcance como por su complejidad. Sin embargo, la quinta será imparable.

Big Data, realidad virtual, blockchain, robots, impresión 3D… Pensar que una fábrica sólo operará gracias a este tipo de tecnologías y que un simple papel y boli desaparecerán, es algo inimaginable, pero ocurrirá. La previsión de la quinta revolución industrial se prevé para 2030-2050. Poco más de 10 años nos separan del inicio de ésta así que, o nos ponemos las pilas, o entramos en ella sin haber pasado por la anterior.

La quinta revolución industrial aparecerá en el momento en que los recursos escaseen. Poco a poco la sostenibilidad empieza a tomar más importancia porque tenemos más conciencia de que éstos tarde o temprano se agotarán y por eso, la tecnología es una manera de sustituirlos. ¿Para qué tener un millón de libros si puedo tenerlos comprimidos en un ebook? ¿Pará qué esperar a ver los resultados de un experimento si puedo simularlos con realidad virtual? ¿Para qué un humano realizando un trabajo determinado si puedo usar un robot que haga lo mismo, más rápido y sin cansarse? Éstas son el tipo de preguntas que debemos hacernos; aquellas que dan respuesta a por qué la tecnología crece de manera exponencial. Estamos dentro de la cuarta revolución industrial sin que nos hayamos dado cuenta y sin que nos demos cuenta, entraremos en la quinta. Edificios inteligentes, robots que actúen como asistentes personales, lectores de ojos en vez de carnés de identidad, invitados en telepresencia… Si extrapolamos todo esto a nuestra fábrica, cómo abordaríamos la situación si ni siquiera hemos sido capaces de digitalizarnos. Si no hay digitalización, no hay progreso y sin progreso no hay futuro.

Es imprescindible empezar el proceso para estar preparado a lo que se avecina, porque en un abrir y cerrar de ojos podremos decir… ¡Bienvenidos a la quinta revolución industrial!

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